Acerca de

Desafío Aguas Abiertas Toltén Wolf, es una prueba de natación individual de alto nivel que consiste en nadar una distancia de 13.5 kilómetros río abajo; el trayecto a recorrer es desde el pueblo de Nueva Toltén hasta el pueblo o villa Caleta La Barra, donde se aprecia la unión entre el río y el océano pacífico.

El evento no pertenece a ninguna federación, pero sigue las reglas técnicas de la federación chilena e internacional de natación.

El desafío es organizado por Jonathan Jiménez: Creador y organizador Plan logistico deportivo y Patricio Saavedra: Organizador y Dirigente administrativo, los pioneros y fundadores del desafío.

Jonathan Jiménez, Creador y organizador Plan logistico deportivo Patricio Saavedra, Organizador y Dirigente administrativo

Historia

Todo comenzó cuando Jonathan Jiménez, deportista de Nueva Toltén tuvo la idea de probar cuánto podía nadar y, en enero de 2018 realizó la primera prueba destino a Caleta La Barra tan sólo con un bote de apoyo, luego en febrero del mismo año se realiza la misma travesía con un total de 6 personas cumpliendo nuevamente el objetivo. La distancia oficial es de 13.5 kilómetros desde la balsa de Nueva Toltén hasta Caleta La Barra en un tiempo de 4 horas.

Patricio Saavedra dueño de la agencia llamada Turismo Toltén acompañó y apoyó en estas travesías experimentales otorgando la seguridad necesaria.

En la actualidad Jonathan es miembro activo del Club Masters del Ñielol en la ciudad de Temuco correspondiente a la Federación Chilena Master de Natación.

El origen del nombre

El nombre fue originado en el pueblo de Nueva Toltén, en reiteradas ocaciones al salir del río me encontré con personas que con un toque de humor me dijeron "Amigo es como un lobo para el agua", de ahí salio la idea del nombre para la carrera, comenta Jonathan; y aunque ellos se referían a los lobos de mar, que de vez en cuando aparecen en el río en búsqueda del famoso salmón Chinook, el equipo que se formó decidió en su lugar, ocupar el lobo terrestre en homenaje al joven deportista por haber creado el desafio, al cual apodaban como "El lobo Jiménez" cuando competia en artes marciales.

Lobo en el brazo

Representa a una manada de lobos, como se ve en la foto todo el grupo es resguardado durante el traslado de un lugar a otro estrategicamente ubicando a los miembros de la manada en las posiciones mas seguras para cada uno, El ultimo es el alfa. Él controla todo desde la parte trasera. En esa posición puede verlo todo y asegurarse de que cada miembro esté a salvo.

Manada de Lobos

Al comenzar a nadar, tanto los competidores, organizadores e involucrados en hacer el Desafío, pasan a ser manada y es nuestro trabajo y orgullo proteger y asegurarnos de que tanto el primero como el último nadador esté bien protegido, hasta completar el recorrido y comenzar su viaje de regreso a casa.

Calificaciones Primer Desafío 2019

Calificación del evento en welcu

Agradecimientos

Finalmente, el 19 de enero del 2019 se llevó a cabo el primer desafío oficial con la colaboración especial de Renato Pinilla, manager Turismo Trufulco y su equipo quienes jugaron un papel fundamental tanto en difusión como en colaboración, el cuerpo de bomberos de Toltén, los cuales organizaron y trajeron equipos de apoyo de 10 ciudades y cuarteles diferentes, y a las personas de la comuna de Toltén, de Regiones y miembros familiares. Sin esta ayuda no sería posible.

Gracias a todos los involucrados por su gran apoyo en nuestro desafío, somos una gran familia que es fuerte y unida por una gran y hermosa misión.

Estamos convencidos que cuando se hacen las cosas con pasión y corazón se pueden lograr cosas increíbles; como organizadores prometemos hacer lo imposible para entregarle una experiencia deportiva y de vida única, que sus objetivos crezcan, que sus metas se multipliquen y que sus sueños se hagan realidad, y de esta manera hacer historia juntos.

Video evento 2019

Noticias

La venezolana Paola Pérez gran ganadora del Desafío Aguas Abiertas Tolten Wolf!!

Este pasado sábado 19 de enero se realizó el Desafío Aguas Abiertas Tolten Wolf, una carrera de larga distancia, nada menos que 13,5 kilómetros, en la que la más rápida fue la nadadora venezolana Paola Valentina Pérez Sierra.

Ganadora desafío tolten wolf 2019

77 nadadores se dieron cita en la balsa de Nueva Toltén, desde donde se dio la partida a la prueba a las 11 de la mañana. Más de 13 kilómetros de nado río abajo hasta Caleta La Barra, en la desembocadura del río Toltén en el océano Pacífico.

La primera en llegar a la meta fue Paola Pérez, con un tiempo de 2 horas y 23 minutos. Tras su victoria Pérez dijo: “estoy muy contenta. Fue una carrera muy buena, y más que una carrera fue un gran desafío, porque el rio Toltén presentó diversos parajes y formas de agua que hizo muy entretenida la competencia”.

Participantes desafío tolten wolf 2019

Gran ambiente deportivo el que se vivió, ya que más de 100 vecinos de la comuna se acercaron a apoyar a los deportistas. Jonathan Jiménez, organizador y competidor, expresó que están “felices, porque logramos realizar esta carrera con un gran grupo de colaboradores que creyó en esta iniciativa”.

Fuente: Trichile.cl


Daniela Núñez: “Si no se puede correr, se puede nadar…”#SwimchileRaceReport

Daniela Núñez
Race Report – Aguas Abiertas Toltén 2019

Jueves 22 de noviembre en un chat de amigos, Manuel Duch nos manda el link de una nueva carrera de aguas abiertas en el río Toltén, una semana después del 70.3 de Pucón. Partía en la localidad del mismo nombre y terminaba en la desembocadura del río en Caleta La Barra. El único tema era la distancia: 13,5 km.

Fueron varios días en que me cuestioné si me inscribía o no. La distancia me parecía una locura. Pero la verdad es que mi espíritu necesitaba una prueba desafiante. Llevo más de un año sin poder correr un triatlón por una lesión en la cadera. Lo extraño muchísimo. Ya llegará el momento, pero por ahora, puedo deleitarme con la natación. Finalmente, junto a otros 7 compañeros, estábamos en el start list.

El viernes de la semana después de Pucón, partí con Oliver, mi pololo, a Temuco. Los nervios ya estaban presentes y mi estómago me lo hacía saber. Tenía un nudo, no podía ni imaginar que al día siguiente estaría intentando nadar una distancia que me parecía insólita. Pero ya no había mucho más que hacer que comer e hidratarse bien, descansar y disfrutar…Como me dijo mi amiga Piera en alguna de nuestras conversaciones previas, estaré haciendo lo que más me gusta hacer por un buen rato…

Sábado 19 de eneroy junto a Oliver y Álvaro Cruzat partimos de Temuco a Toltén para reunirnos con el resto del grupo: Juan Carlos Guerra, Christian Meeks, Manuel Duch y José María Bustos. Nos recibió un lugar bien señalizado, con estacionamiento y puesto de acreditación listo. A eso de las 10:15 nos dieron la charla técnica y de seguridad y, al mismo tiempo, me estaba poniendo el traje y bañando en vaselina y bloqueador. Un gel a cada pierna, chequear que el traje estaba bien puesto (sobre todo en los hombros) y a calentar unos metros. Con los amigos de la “pista 7 de la piscina”, acordamos intentar irnos en filita india, cambiando la punta cada 2 kilómetros. Ya nos conocemos los ritmos y las patas, por lo que pensábamos que la estrategia sería útil.

Particimantes desafío tolten wolf 2019

La primera sensación fue el agua a una temperatura agradable, un tema menos del que preocuparse. Se notaba que había corriente a favor, así que se sumaba otro “plus”, y en los minutos de calentamiento me sentí bien. Fotos de rigor, aplausos de ánimo entre los participantes, deseos de éxito para los conocidos y a las 11:00: largada!

Partimos 77, y entre tanto espacio no ocurrió esa pelea que se da en las largadas de triatlón en donde es más fácil que te lleguen manotazos a que te salves de unos.  La estrategia de la pista 7 iba funcionando, con Manuel a la cabeza. Puso un ritmo fuerte, y en alguno de los momentos en que alcé la cabeza, vi que teníamos otro líder. Primera pregunta de la travesía: ¿será adecuado ir a esta velocidad? Dado que íbamos con corriente a favor, me dije: “dale, estás en tu zona cómoda-alta, así que lo puedes sostener”.

Después de lo que me pareció un buen rato nadando, Manuel se detuvo a arreglarse la gorra y los lentes, y me dijo que llevábamos 3K. Mi respuesta inmediata fue: 3K!!!???? y mi cabeza dijo: esto va estar duro. Listos de nuevo, escuché un: “vamos Dani que se puede”, y “back to business”. Manuel iba en búsqueda de los pies de los cuales nos habíamos descolgado. Lo logramos, pero ahora, la corriente no nos jugaba a favor. Comenzó a correr viento, y se levantaron esas olas pequeñas y seguidas, infames enemigas que hacían que las brazadas y el pateo fuera en el aire. Entre ellas y lo concentrada que iba por no tocar los pies de Manuel, empecé a “nadar feo”. Sentía que acortaba mis brazadas, que cruzaba la línea media y que perdía el foco. Sumado a eso, se presentó nuevamente la inquietud: ¿será adecuado ir a esta velocidad? Esta vez, la respuesta fue un “no”, lo que estaba quedando claro porque mi cuerpo estaba teniendo dificultades en mantener el ritmo. Por tanto, después de unos minutos, me vi nadando sola en ese mar de olas. Aquí, mi cabeza me empezó a jugar en contra. Sólo llevaba 4,5-5K, sentía la falta de energía y de ánimo para seguir. Fue el momento que una pregunta que no tenía intención de hacerme se vino rápidamente a mi cabeza “¿y si me retiro?”. Por un máximo de 20 segundos, me imaginé siendo recogida por uno de los botes de asistencia, llegando a La Barra con el ánimo por el suelo y decepcionada. Recordé la única carrera de la cual me he retirado en la vida y cómo me sentí. Con eso en mente, me repuse y decidí que iba a seguir. Estar en ese lugar haciendo algo que me apasiona es un regalo y un privilegio, y lo iba a disfrutar.

Hacia el río, desafío tolten wolf 2019

Seguimos en carrera, corriente mínima, ánimo en alto pero cuerpo a la baja. En el km 6 fue momento de tomar el primer gel. Primera vez que tomo uno nadando, y por suerte no me cayó mal. Tengo historial de no tolerar este tipo de compuestos, pero dadas las circunstancias, era lo más cómodo para tener energía.  Y wow como ayudó!!! Diría que esto marcó la segunda parte de la travesía. Retomé ritmo, retomé los pensamientos positivos, me concentré en la técnica en la que tanto nos insiste Eduardo (mi entrenador) y simplemente me dejé fluir en esas aguas. Fue en ese momento cuando realmente empecé a disfrutar. No importaba si estaba sola o veía algunas gorras  o kayaks/botes/zodiacs a lo lejos, ahora sólo nadaba…Y así avancé hasta el kilómetro 9.5, cuando me detuve porque la punta de los dedos estaba tocando arena… algo que nunca pensé que ocurriría en un río con más de 100 metros de ancho. Bueno, “si la vida te da limones, haz limonada” dicen por ahí… Fue la oportunidad de ponerme de pie y tomar el segundo gel. También fue la ocasión de observar y contemplar el hermoso paisaje que tenía al frente, frondosos bosques acompañando a este desconocido torrente acuático que estaba siendo generoso con nosotros. Regresé al espíritu competitivo, y fui por esos 4K que faltan. Lo pensé de la siguiente manera: es como si estuvieras partiendo un Ironman. Y así siguieron pasando los kilómetros. Me volví a acordar de los entrenamientos, del profe, me pregunté cómo irían mis compañeros, de qué dirían mis papas cuando se enteraran de que no era una típica competencia de aguas abiertas (jamás les dije la distancia de la prueba para que no se preocuparan), y hasta me puse a cantar para mí (gracias Piera por el consejo). De repente veo 3 gorras nadando relativamente cerca. Los tomé como referencia y un poco más allá, los vi de pie en otro banco de arena. Me uní a la charla, se nos acercó un bote de la organización que nos ofreció agua y Gatorade, y nos informó que la meta estaba aproximadamente a un kilómetro.

Era difícil ver el arco meta blanco bajo la neblina que se había levantado, pero se podía tomar como referencia a los árboles, algunos techos de casas y la música. No podía creer que estaba llegando. Fue un momento emocionante que me obligué a controlar, porque la verdad es que “casi estaba llegando”. Era tiempo de iniciar progresivamente el aumento de ritmo. No importaban los otros, no quería que nadie me guiara a la meta, quería terminar esta hazaña sola, dando lo mejor de mí. Y así fue, nadé bien, nadé concentrada, nadé enfocada en mi objetivo. Vi el cartel de la meta flotante y fui hacia él. La profundidad del río volvía a disminuir y ya podía caminar.  Y así, en unos cuantos pasos, estaba tocando lo que marcaba el fin de esta aventura: meta flotante, una campana y un sorbo de un cacho lleno de isotónico. Después de 2 horas, 58 minutos y algunos segundos, Oliver me recibió con un abrazo y yo no me podía borrar la sonrisa de la cara. Vi a Manuel al lado, y nos felicitamos. Incluso una señora del pueblo se acercó para pedirnos una foto. Ella tan emocionada como nosotros, porque ese fue el espíritu de la gente local que nos fue a ver y apoyar. Nos aplaudían y animaban. Muchas gracias a todos ellos por darse el tiempo.

Saqué mi mochila de la guardarropía, me cambié de ropa, y en el transcurso de esos minutos, llegaron Christian, Álvaro, Juan Carlos y José María. Todos éramos finalistas. Comida, hidratación y masaje en la carpa de kinesiología. Tenía una grata sensación de orgullo y de satisfacción. Comenzaba el tercer tiempo, compartiendo entre conocidos y desconocidos bajo la alegre música de un grupo pachanguero que sobre el escenario animaba la fiesta. Finalmente fuimos 74 que lo logramos y que, a eso de las 15:15, estábamos sentados bajo una carpa instalada para almorzar. Amablemente nos repartieron el menú que días antes habíamos elegido, junto a bebidas, sopaipillas y pebre. Todo muy sabroso y hecho con cariño, eso estaba más que claro. Además, había varios puestos de venta de empanadas caseras, pasteles y cerveza artesanal. Varios lo agradecieron, porque nadar…. uy que da hambre!

Cuando la guatita ya estaba llena, era momento de hacer al corazón contento. Nos llamaron a la ceremonia de premiación. Categoría por categoría se aplaudió a los ganadores, que recibieron una bella medalla de madera muy única. Hubo trabajo ahí.

Para quedar aún más feliz, fui primera de la categoría. Oliver también logró el primer lugar en la suya, y es además tercero en la general. Manuel y Álvaro son segundos en sus age-groups, y José María primero. Bien Stadio!

Desafío tolten wolf 2019

Las palabras de cierre las dio el alcalde de Toltén, no sin antes escuchar a Jonathan Jiménez y Patricio Saavedra, los artífices de este magnífico evento.

Finalmente, un bus nos esperaba para llevarnos al punto de partida. Despedidas de rigor y regresamos a Temuco. La experiencia terminó… y todos muy felices!!!

Estoy segura que todos los implicados quedamos gratamente sorprendidos y agradecidos por lo recibido. Fue una excelente muestra de que con intenciones honestas, cariño, trabajo y dedicación, se puede hacer un evento de alto nivel. Ojalá que sea un ejemplo para tantas productoras que cada vez más tienen el signo pesos en sus ojos, y dejan de lado los intereses de nosotros, sus clientes. 

Jonathan y Patricio, mis más sinceros agradecimientos. Para la próxima versión tendrán un número mayor de inscritos. Quizás como sugerencia, apoyo la idea de Manuel de añadir una distancia intermedia para atraer más público.

No puedo terminar este relato sin agradecer a mis padres, que siempre han sido mi principal fuente de apoyo para todo desafío que he querido emprender. A Oliver, con quien comparto mi día a día, sintonizando de la misma manera en tantas cosas que nos apasionan, deporte incluido. A mis compañeros de la rama master de natación de Stadio Italiano y su inmensa capacidad de apoyo, y en especial a los madrugadores de las 6:30 am. Partir el día con ustedes es una tremenda motivación. A Eduardo Cossio, que se ha tomado el tiempo de conocerme para estratégicamente sacar lo mejor de mí.

Y por cierto, a tantos amigos acuáticos que he conocido en el triatlón y natación. Sin que lo sepan, aprendo de ustedes cada día.

Por Daniela Núñez

Fuente: Swimchile.cl